A
Angela y su vida están dedicados
estos textos de Diego Cornejo Menacho
pero su lectura muestra que lo están
a todos nosotros, personajes de carne
y hueso de los espacios ambiguos de
una realidad cotidiana donde el |
amor |
("él
la disfrutaba cuando la mujer tenía
la osadía de preguntarle de qué
materia extraña están
hechos los hombres, de qué color
es la nostalgia y cómo suena
un corazón enamorado"). |
la
despedida |
("no
sé cuándo la volveré
a ver, o si en alguna otra ocasión
o en algún otro lugar del mundo
sentiré otra vez el misterioso
almizcle que la precede"). |
el
deseo |
("ella
también fue un animal obsceno
y brutal. Y lascivo. Y humillado. Y
también feliz, si la felicidad
es fugarse de los barrotes de la razón
para dejar escapar el coyote que uno
lleva por dentro"). |
el
poder envilecido |
("permaneció
inmóvil en su curul y trascurrieron
los prolegómenos de la elección...metió
la mano en el bolsillo y tocó,
para volver a creerlo, la tarjeta escrita
con puño y letra del mismísimo
ministro de Gobierno"). |
se
vuelven en el autor -por su ojo agudo
y su palabra breve- enigmas, ritos,
adivinanzas e inquisiciones que, por
la intriga y el suspenso de los textos,
hacen que uno se apropie, como juez
y parte, de cada uno de estos garabatos. |
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Alejandra
Adoum |