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Contrapunto de Diego Cornejo Menacho
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Quito- Ecuador
El Coronel sí tiene quien le escriba
Por Diego Cornejo Menacho

Fecha: 13/11/2004

Señor coronel:

Estará hoy más tranquilo, imagino, después de que logró desmontar el juicio político que intentó armar la oposición en su contra.

Por lo pronto, el barco no hace agua. No obstante, desde lejos se ven los infaltables nubarrones: la debilidad de la alianza de fuerzas que lo apoyan ahora, y la importancia que está adquiriendo el bucaramismo en su régimen. Estos temas parecen más interesantes para la opinión pública que el anuncio de reformas de la Función Judicial que se ha hecho, aunque están muy relacionados.

Miro hacia atrás, señor coronel, y lo veo, primero lidiando con sus aliados indígenas, después con los socialcristianos, ahora con bucaramistas y noboístas bananeros, más los calificados con el eufemismo de ‘independientes’. En las tres circunstancias lo observo débil y apurado, a pesar de que en la primera quizá pudo resolver mejor los conflictos que se le planteaban a su Gobierno. Débil porque en todos los casos depende mucho de terceros y de las condiciones que ellos le imponen. Es muy diferente a la situación que tuvieron otros presidentes, apoyados por partidos políticos más estructurados que el suyo y con representaciones legislativas ‘propias’ más numerosas. Y nada indica que en el futuro no le seguirá afectando este síndrome de presidente náufrago, que no tiene más que agarrarse de cualquier cosa que flota para no irse al fondo.

En esta circunstancia, mi apreciación es que no podrá impulsar seriamente una reforma política, y si lo hace, será con enormes dificultades, por las discrepancias represadas en los partidos que lo están apoyando ahora. Se podría pensar que únicamente el bucaramismo tomará con entusiasmo un cambio en las Cortes, porque allí hay un objetivo concretísimo y público: el retorno del ex presidente Abdalá Bucaram, atrapado por lo pronto en una jaula jurídica que lo mantiene en el autoexilio, jaula que solo podría abrirse si se desmontara la Corte Suprema controlada por el Partido Social Cristiano, y, por ese medio, por el hígado del ex presidente León Febres Cordero.

Pero, le pregunto: ¿el bananero Álvaro Noboa estará dispuesto a contribuir con los votos de su partido para ese fin? Me parece muy improbable, por los apetitos presidenciales de ese personaje, que disputa básicamente el mismo electorado que tiene el bucaramismo.

Esto quiere decir que las presiones de Abdalá Bucaram sobre usted serán más frecuentes y más fuertes. Por lo pronto, ya le ha lanzado un puntillazo a su flamante ministro de Gobierno, Jaime Damerval. Ha dicho: “espero que no se convierta en otro instrumento del febresborjismo, como lo fue Baca Carbo”. Se lo traduzco: el apoyo del PRE no es incondicional, depende de lo que haga o deje de hacer el ministro de Gobierno, en esta desagradable tarea de abrir el camino para el regreso del ex presidente.

Pero esa no será la única cuestión, aunque es la más importante. La otra, como ya se ha dicho, es la toma del control del Congreso Nacional, que debe remozar las dignidades el 15 de enero. Aquí el dilema es muy simple: el futuro presidente del Congreso responderá a usted o responderá a Abdalá Bucaram, un matiz importante que se debe considerar. Claro, siempre y cuando sus aliados logren vencer en el debate jurídico, pues la Izquierda Democrática quiere repetir, con el argumento de que en el primero período reemplazó a la primera mayoría (la socialcristiana) que se negó a proponer un candidato, y que ‘ahora sí’ es el turno de los socialdemócratas.

Hasta el próximo sábado.

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